LA ÉTICA EN LOS
PORTALES WEB
CON RESPECTO A LA DIFUSIÓN DE INFORMACIÓN CONFIDENCIAL Y LA
PROPAGACIÓN DE IMÁGENES Y VÍDEOS DE ALTO CONTENIDO SEXUAL
Puesto que la red de Internet es vehículo de contenidos tanto positivos
como negativos, han surgido técnicas que impidan el paso de los
contenidos negativos. Estos dispositivos realizan
una prevención inmediata, que presume la prevención remota
de orden cultural y ético, que crea en la persona
la decisión de querer usar bien Internet.
Con el aumento de la potencia de los ordenadores personales, se hizo
posible introducir en ellos un programa capaz de analizar en el acto el
contenido de la página a la que se va a acceder, y de impedir el acceso si esos
contenidos son negativos. Son los actuales filtros más divulgados:
Optenet, CyberPatrol, CyberSitter, Net Nanny, Surfwatch, X-Stop, Rated-PG. Su
eficiencia es alta, pero no llega al 100%. Detiene artículos de
teología moral o libros de la Biblia, ya que contienen una o varias
palabras sospechosas ("prostituta", etc).
Otra vía de protección es el sistema filtro gratuito ICRAplus concebido para la protección de
menores, consiste en instalar y programarlo para que deje acceder solo a las páginas
que se le indican expresamente. Los padres determinan las páginas web que
consideran que sus hijos necesitan para el estudio, información, descanso,
juego, etc.
Un último sistema, concebido para la protección de menores,
consiste en instalar el filtro provider que ya aplica un sistema
de filtración serio y bien orientado. Este es el caso, por ejemplo,
de "Davide.it". Es un sistema gratuito y eficaz, muy apropiado
para las familias, aunque no es del todo perfecto: alguna vez no deja pensar
contenidos buenos, o deja pasar cosas no del todo convenientes. Los expertos de
buen criterio lo consideran muy aconsejable para los hogares donde hay niños.
Respecto a niños y
adolescentes en el ámbito de la familia.
Actualmente los niños y adolescentes usan bastante el ordenador en su
propia casa y usan también Internet. por la falta de
madurez humana y ética propia de
su edad, están particularmente expuestos a recibir influjos negativos
de diversa índole. Un reciente estudio de la International Crime
Analysis Association, ha puesto de manifiesto que el 77% de menores entre 8 y
13 años usa Internet, Solo el 26% de los padres sigue de cerca el uso que sus
hijos hacen de ese medio. El 52% de los niños entrevistados se han encontrado
con contenidos pornográficos, y el 24% de ellos ha reaccionado con curiosidad.
El 13% de los entrevistados ha tenido contacto
con pederastas a través de la red, y el 70% de estos no ha
dicho nada a sus padres.
En un documento de la Conferencia
Episcopal de los Estados Unidos, La Iglesia e Internet, dice: «Por el bien de
sus hijos, así como por el suyo propio, los padres deben “aprender y poner en
práctica su capacidad de discernimiento como telespectadores, oyentes y
lectores, dando ejemplo en sus hogares de un uso prudente de los medios de
comunicación social”. En lo que a Internet se refiere, a menudo los niños y los
jóvenes están más familiarizados con él que sus padres, pero éstos tienen la
grave obligación de guiar y supervisar a sus hijos en su uso. Los padres y los
hijos deberían discutir juntos lo que se ve y experimenta en el ciberespacio.
Aquí, el deber fundamental de los padres consiste en ayudar a sus hijos a
llegar a ser usuarios juiciosos y responsables de Internet, y no adictos a él,
que se alejan del contacto con sus coetáneos y con la naturaleza”.
Es muy conveniente que el ordenador
conectado a la red esté en un lugar de paso o bastante frecuentado en la casa:
sala de estar, cocina si reúne condiciones, etc.
Cuando los hijos son más mayores, sigue
siendo moralmente necesario usar un filtro en el ordenador con el que trabajan
en casa. Así se evita que puedan entrar sin querer en páginas de contenido muy
negativo que podría introducirles en un mal camino que poco a poco podría crear
adicción.
Cuando menos sería un fracaso en la
tarea educativa de enseñar a usar rectamente los medios informáticos que, se
quiera o no, forman parte del mundo actual, y que los hijos tendrán que manejar
en la escuela, en la universidad, en el futuro trabajo y, más adelante, en el
hogar que constituirán cuando se casen, donde a su vez tendrán que guiar a los
hijos que Dios les dé. Me parece que la razón de que antes no existía Internet
y nadie se moría por eso, es una falsa razón. Antes tampoco había automóviles,
ni aviones, ni teléfonos, etc., y no por eso se ha de prescindir de esos
medios.
Respecto a los
usuarios adultos
El uso de Internet por parte de adultos
puede ser estudiado desde dos puntos de vista: el del usuario y el de las autoridades
de las que dependen algunos ámbitos en los que el usuario se mueve (empresa,
residencia de estudiantes, colegio, universidad, etc.).
Si trabaja en un sistema (universidad,
empresa, colegio, etc.) protegido por un proxy y un filtro (tipo Optenet, por
ejemplo), el uso de Internet no debería ocasionarle ningún problema moral.
Ya que es inevitable porque los que
promueven las páginas con graves inconvenientes usan muchos sistemas para que
la gente acabe entrando, aun sin desearlo.
No se puede excluir que una persona muy
recta que trabaja sin filtro pueda no correr esos peligros, bien porque pone
mucha atención o porque usa Internet poco, y la experiencia de varios meses o
años podría confirmar que efectivamente no los corre. En ese caso no es claro
que exista una obligación moral de usar un filtro. Sin embargo, usarlo es una
medida de prudencia muy recomendable, que evita tensiones innecesarias y que
una persona recta en principio no debería despreciar, puesto que nadie puede
estar seguro de no ceder ante tentaciones que se presenten de improviso.
Cabe señalar, por último, que a las
situaciones crónicas de dificultad suelen concurrir varias causas. Se usa
Internet sin filtro, en la propia habitación, de noche, y sin una finalidad
precisa. Se puede tratar de personas que están solas o que se aíslan (aunque
vivan en una residencia con muchas otras personas), y que usan Internet para
pasar el tiempo, a veces con la actitud al menos implícita de buscar
satisfacciones para la sensualidad.
En empresas,
instituciones educativas.
En las empresas, oficinas, etc. existe
la obligación de justicia de emplear el horario previsto en
el contrato laboral al propio trabajo. El uso de
correo electrónico o de Internet para
otras finalidades pueden equiparse al uso del teléfono o a
la lectura de periódicos o libros ajenos o
la propia ocupación.
Es admisible una cierta flexibilidad: por ejemplo
instalando un filtro que consista el acceso solo a los lugares relacionados con
el trabajo de la empresa u oficina, o bien impidiendo el acceso a las páginas
web que son objeto de uso abusivo (música, fotos, clips, films, etc.). Los
responsables de trabajo deberán valorar prudentemente la posibilidad
de que esas medidas sean contra
prudentes en términos de confianza
y espíritu de colaboración por parte de los empleados,
pero no cabe duda de que los ordenadores y las conexiones a la red son
instrumentos que la empresa pone a disposición para
la realización del trabajo
que los empleados están moralmente obligados a realizar en
virtual del contrato laboral. El hecho de que la empresa se niegue a
proporcionar medios de distracción o de evasión del
trabajo no es una indebida restricción de la libertad en los
empleados. Naturalmente, conviene proceder con flexibilidad y sentido de
humanidad.
Según las circunstancias (tipo de residente,
etc.) se podrá valorar la posibilidad de emplear otro tipo de
medidas, por ejemplo, que se disponga una sala de ordenadores bien instalada, y
que solo en ella haya conexión a la red. Para ciertos trabajos, que
requieren el uso simultáneo de muchos libros o de otro material de consulta,
esta solución puede presentar notables inconvenientes. A mi modo
de ver conviene evitar restricciones innecesarias. El uso de un proxy y de un
filtro es una garantía suficiente. A veces quizá no lo será.
De lo que se ha dicho
a lo largo de este estudio se puede concluir que la formación en las
virtudes necesarias para el recto uso de Internet forma parte
integrante en la actualidad de la formación moral y cristiana que se
ha de dar a todos. En ese contexto positivo encuentran su lugar adecuado
las enseñanzas acerca de los medios técnicos de protección y
de las demás medidas de prudencia recomendables en las diversas
situaciones.



