lunes, 16 de noviembre de 2015



LA ÉTICA EN LOS PORTALES WEB
CON RESPECTO A LA DIFUSIÓN DE INFORMACIÓN CONFIDENCIAL Y LA PROPAGACIÓN DE IMÁGENES Y VÍDEOS DE ALTO CONTENIDO SEXUAL


Puesto que la red de Internet es vehículo de contenidos tanto positivos como negativos, han surgido técnicas que impidan el paso de los contenidos negativos. Estos dispositivos realizan una prevención inmediata, que presume la prevención remota de orden cultural y ético, que crea en la persona la decisión de querer usar bien Internet.
Con el aumento de la potencia de los ordenadores personales, se hizo posible introducir en ellos un programa capaz de analizar en el acto el contenido de la página a la que se va a acceder, y de impedir el acceso si esos contenidos son negativos. Son los actuales filtros más  divulgados: Optenet, CyberPatrol, CyberSitter, Net Nanny, Surfwatch, X-Stop, Rated-PG. Su eficiencia es alta, pero no llega al 100%. Detiene artículos de teología moral o libros de la Biblia, ya que contienen una o varias palabras sospechosas ("prostituta", etc). 
Otra vía de protección es el sistema filtro gratuito ICRAplus  concebido para la protección de menores, consiste en instalar y programarlo para que deje acceder solo a las páginas que se le indican expresamente. Los padres determinan las páginas web que consideran que sus hijos necesitan para el estudio, información, descanso, juego, etc.

Un último sistema, concebido para la protección de menores, consiste en instalar el filtro provider que ya aplica un sistema de filtración serio y bien orientado. Este es el caso, por ejemplo, de "Davide.it". Es un sistema gratuito y eficaz, muy apropiado para las familias, aunque no es del todo perfecto: alguna vez no deja pensar contenidos buenos, o deja pasar cosas no del todo convenientes. Los expertos de buen criterio lo consideran muy aconsejable para los hogares donde hay niños.


Respecto a niños y adolescentes en el ámbito de la familia.

Actualmente los niños y adolescentes usan bastante el ordenador en su propia casa y usan también Internet. por la falta de madurez humana y ética propia de su edad, están particularmente expuestos a recibir influjos negativos de diversa índole. Un reciente estudio de la International Crime Analysis Association, ha puesto de manifiesto que el 77% de menores entre 8 y 13 años usa Internet, Solo el 26% de los padres sigue de cerca el uso que sus hijos hacen de ese medio. El 52% de los niños entrevistados se han encontrado con contenidos pornográficos, y el 24% de ellos ha reaccionado con curiosidad. El 13% de los entrevistados ha tenido contacto con pederastas a través de la red, y el 70% de estos no ha dicho nada a sus padres.

En un documento de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, La Iglesia e Internet, dice: «Por el bien de sus hijos, así como por el suyo propio, los padres deben “aprender y poner en práctica su capacidad de discernimiento como telespectadores, oyentes y lectores, dando ejemplo en sus hogares de un uso prudente de los medios de comunicación social”. En lo que a Internet se refiere, a menudo los niños y los jóvenes están más familiarizados con él que sus padres, pero éstos tienen la grave obligación de guiar y supervisar a sus hijos en su uso. Los padres y los hijos deberían discutir juntos lo que se ve y experimenta en el ciberespacio. Aquí, el deber fundamental de los padres consiste en ayudar a sus hijos a llegar a ser usuarios juiciosos y responsables de Internet, y no adictos a él, que se alejan del contacto con sus coetáneos y con la naturaleza”.

Es muy conveniente que el ordenador conectado a la red esté en un lugar de paso o bastante frecuentado en la casa: sala de estar, cocina si reúne condiciones, etc.

Cuando los hijos son más mayores, sigue siendo moralmente necesario usar un filtro en el ordenador con el que trabajan en casa. Así se evita que puedan entrar sin querer en páginas de contenido muy negativo que podría introducirles en un mal camino que poco a poco podría crear adicción.

Cuando menos sería un fracaso en la tarea educativa de enseñar a usar rectamente los medios informáticos que, se quiera o no, forman parte del mundo actual, y que los hijos tendrán que manejar en la escuela, en la universidad, en el futuro trabajo y, más adelante, en el hogar que constituirán cuando se casen, donde a su vez tendrán que guiar a los hijos que Dios les dé. Me parece que la razón de que antes no existía Internet y nadie se moría por eso, es una falsa razón. Antes tampoco había automóviles, ni aviones, ni teléfonos, etc., y no por eso se ha de prescindir de esos medios.


Respecto a los usuarios adultos

El uso de Internet por parte de adultos puede ser estudiado desde dos puntos de vista: el del usuario y el de las autoridades de las que dependen algunos ámbitos en los que el usuario se mueve (empresa, residencia de estudiantes, colegio, universidad, etc.).
Si trabaja en un sistema (universidad, empresa, colegio, etc.) protegido por un proxy y un filtro (tipo Optenet, por ejemplo), el uso de Internet no debería ocasionarle ningún proble­ma moral.
Ya que es inevitable porque los que promueven las páginas con graves inconvenientes usan muchos sistemas para que la gente acabe entrando, aun sin desearlo.

No se puede excluir que una persona muy recta que trabaja sin filtro pueda no correr esos peligros, bien porque pone mucha atención o porque usa Internet poco, y la experiencia de varios meses o años podría confirmar que efectivamente no los corre. En ese caso no es claro que exista una obligación moral de usar un filtro. Sin embargo, usarlo es una medida de prudencia muy recomendable, que evita tensiones innecesarias y que una persona recta en principio no debería despreciar, puesto que nadie puede estar seguro de no ceder ante tentaciones que se presenten de improviso.

Cabe señalar, por último, que a las situaciones crónicas de dificultad suelen concurrir varias causas. Se usa Internet sin filtro, en la propia habitación, de noche, y sin una finalidad precisa. Se puede tratar de personas que están solas o que se aíslan (aunque vivan en una residencia con muchas otras personas), y que usan Internet para pasar el tiempo, a veces con la actitud al menos implícita de buscar satisfacciones para la sensualidad.

En empresas, instituciones educativas.

En las empresas, oficinas, etc. existe la obligación de justicia de emplear el horario previsto en el contrato laboral al propio trabajo. El uso de correo electrónico o de Internet para otras finalidades pueden equiparse al uso del teléfono o a la lectura de periódicos o libros ajenos o la propia ocupación.

Es admisible una cierta flexibilidad: por ejemplo instalando un filtro que consista el acceso solo a los lugares relacionados con el trabajo de la empresa u oficina, o bien impidiendo el acceso a las páginas web que son objeto de uso abusivo (música, fotos, clips, films, etc.). Los responsables de trabajo deberán valorar prudentemente la posibilidad de que esas medidas sean contra prudentes en términos de confianza y espíritu de colaboración por parte de los empleados, pero no cabe duda de que los ordenadores y las conexiones a la red son instrumentos que la empresa pone a disposición para la realización del trabajo que los empleados están moralmente obligados a realizar en virtual del contrato laboral. El hecho de que la empresa se niegue a proporcionar medios de distracción o de evasión del trabajo no es una indebida restricción de la libertad en los empleados. Naturalmente, conviene proceder con flexibilidad y sentido de humanidad. 

Según las circunstancias (tipo de residente, etc.) se podrá valorar la posibilidad de emplear otro tipo de medidas, por ejemplo, que se disponga una sala de ordenadores bien instalada, y que solo en ella haya conexión a la red. Para ciertos trabajos, que requieren el uso simultáneo de muchos libros o de otro material de consulta, esta solución puede presentar notables inconvenientes. A mi modo de ver conviene evitar restricciones innecesarias. El uso de un proxy y de un filtro es una garantía suficiente. A veces quizá no lo será.


De lo que se ha dicho a lo largo de este estudio se puede concluir que la formación en las virtudes necesarias para el recto uso de Internet forma parte integrante en la actualidad de la formación moral y cristiana que se ha de dar a todos. En ese contexto positivo encuentran su lugar adecuado las enseñanzas acerca de los medios técnicos de protección y de las demás medidas de prudencia recomendables en las diversas situaciones.


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